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J.G. Ballard: El mundo sumergidoEl mundo de Cristal - La exhibición de las atrocidades - Crash - La isla de cemento - Rascacielos - Compañia de sueños ilimitada - El día de la creaciónRushing to paradise - Noches de Cocaína - Supercannes


El mundo sumergido (1962):
-Me parece que usted es demasiado optimista, doctor Kerans. Quiere decir que no recordaré haber soñado. -Tomó un manoseado cuaderno verde, su diario botánico, y se puso a volver las hojas, mecánicamente. - A veces pienso que los sueños son continuos y que se prolongan a lo largo del día. Quizá a todos nos pasa lo mismo.

(Página 46)


El mundo de cristal (1966):
-Bueno, no tanto. Pero esa manera de hablar con acertijos todo el tiempo... pareciera que tiene miedo de mostrarse. Me ha dado la impresion de que sabia algo acerca de ese proceso de cristalizacion.

(Página 53)

 

Pero las pérdidas en bienes inmobiliarios y en ingresos turísticos (y aquí evoco a Miami, ciudad de mil catedrales a la luz irisada del sol) parecen haber conmovido más a la opinión pública que esa extraordinaria migración humana. Es tal el optimismo innato de la humanidad, nuestra convicción de que podemos sobrevivir a cualquier diluvio o cataclismo, que ante hechos tan importantes como los de Florida nos escogemos inconscientes de hombros, pensando que cuando llegue el momento sabremos cómo evitar la crisis.

(Página 91)

 

-Por qué habría de assutarme? Es tanto más fácil asustarse de los propios sentimientos que de las cosas que los provocan. El bosque es diferente ..., lo he aceptado, junto con todos los miedos que lo acompañan. -En voz más baja, agregó:- Me alegro de que estés aquí, Edward. Me temo que Max no entiende lo que pasa en el bosque, hablo en el sentido más amplio, con todas nuestras ideas acerca del tiempo y la mortalidad. Cómo explicarlo? "La vida, como una bóveda de vidrios coloreados, mancha el blanco esplendor de la eternidad" Quizá me entiendas.

(Página 135)

 

Quizás ese regalo de tiempo explicase el eterno encanto de las gemas lo mismo que de toda la pintura y la arquitectura barrocas. Parecía entonces que las intrincadas cumbreras y cartelas, que ocupabam más espacio que su propio volumen, contenía un mayor tiempo ambiente, proporcionando esa inconfundible premonición de inmoralidad que se siente dentro de la catedral de San Pedro o en el palacio de Ninfenburgo. Por contraste, la arquitectura del siglo veinte, caracterizada por fachadas rectangulares sin adornos, por un sencillo espacio-tiempo euclidiano, era la arquitectura del Nuevo Mundo, tan segura de estar fuertemente apoyada en el futuro e indiferente a los dolores de mortaldiad que atormentaban la mente de la vieja Europa.

(Página 159)


La exhibición de las atrocidades (1970):
Exigencias Preuterinas: "El autor" esribió el doctor Nathan "ha descubierto que las relaciones del paciente y el mundo son de un tipo peculiar y se basan en el deseo perpetuo e irresistible de confundirse en una masa indistinta con el objeto. Aunque el psicoanálisis no alcanza a revelar el mecanismo arcaico primario del rappochement, maneja en cambio la superestructura neurótica, conduciendo al paciente a la elección de objetos estables y dignos de atención.
(Página 51)

Previniéndolo llamaba junto a ella.
El carácter sexual latente de la guerra. Ningún argumento político o militar alcanza a explicar racionalmente la prolongada duración de la guerra. En su fase manifiesta la guerra puede ser definida como una confrontación militar limitada, con una notable participación del público por medio de la TV y los vehículos de comunicación de masas, y que satisface fantasías primarias de violencia y de agresión. Los tests han confirmado que la guerra tiene también un contenido latente de fuerte carácter polimórfico. Se intercalaron secuencias de combate extraídas de noticiarios con materiales de carácter genital, axilar, bucal y anal. La expresa connotación fecal de las secuencias de ejecución ha facinado de modo especial a las amas de casa de clase media. La exposición prolongada a las imágenes de estos films puede desempeñar un papel benéfico en los hábitos de defecación y el desarrollo psico-sexual de la actual generación de niños.
(Página 148)


Crash (1973):
"El matrimonio de la razón y la pesadilla que dominó el siglo XX ha engendrado un mundo cada vez más ambiguo. Los espectros de siniestras tecnologías y los sueños que el dinero puede comprar se mueven en un paisaje de comunicaciones. El armamento tecnológico y los anuncios de bebidas coexisten en un dominio de luces enceguecedoras gobernado por la publicidad y los seudo acontecimientos, la ciencia y la pornografía.

...

El voyeurismo, la insatisfación, la puerilidad de nuestros sueños y aspiraciones, todas estas enfermedades de la psique han culminado ahora en la víctima más aterradora de nuestra época: la muerte del afecto.

Este abandono del sentimiento y la emoción ha preparado el camino a nuestros placeres más tiernos y reales: en la excitaciones provocadas por el sufrimiento y la mutilación; en el sexo como una arena ideal -semejante a un cultivo de pus estéril -para todas las verónicas de nuestras perversiones; en la prosecución de un juego que no nos compromete moralmente: nuestra propia psicopatología; en nuestro poder de conceptualización, en apariencia ilimitado.

...

Mostrar los dudosos encantos de la existencia en este glauco paraíso se ha convertido cada vez más en una función de la ciencia ficción.

...

En cierto sentido, la pornografía es la forma narrativa más interesante políticamente, pues muestra cómo nos manipulamos y explotamos los unos a los otros de la manera más compulsiva y despiadada.

(Prologo).

 


La isla de cemento (1973):
La imagen de un niñito que jugaba siempre a solas en un amplio jardín suburbano, detrás de una cerca alta, le parecía extrañamente reconfortante. La vanidad sola no explicaba que la fotografía enmarcada de un niño de siete años que guardaba en la mesa de la oficina no fuese de su hijo, sino de él mismo. Quizás aun el matrimonio con Catherine, un fracaso si se lo medía con las normas de cualquier otra persona, había sido un éxito precisamente porque recreaba para él ese desierto jardín imaginario.

(Página 32)

 

-¿Conque nadie se detuvo? Me imagino que se sorprendió. Hoy no nos damos cuenta del egoísmo de los demas hasta que somos nosotros los necesitados.

(Página 84)

 

-Ocúpate-de-tus-propios-malditos-asuntos -dijo Jane en un tono firme y bajo, los dedos extendidos y tensos como varillas-. Dios todopoderoso, vine aquí huyendo de toda esa moralina. -Se paseó torpemente por la habitación como buscando escapar del acosamiento de Maitland-. La gente nunca es tan feliz como cuando se pone a inventar vicios nuevos.

(Página 114)

 

Le sorprendía haberse complacido, por poco que fuera, en humillar a la muchacha, jugar con los confusos sentimientos de culpa que ella escondía, tratándola con un desprecio del que nunca se hubiera creído capaz. Por el contrario, la humillación de Proctor había sido totalmente premeditada: había degradado al viejo vagabundo del modo más crudo posible. Pero aun ese acto brutal le había proporcionado cierto placer. Había disfrutado de esa confrontación violenta, sabiendo que así los dos se le someterían. En parte, se estaba vengando de Proctor y de la joven, aunque no ignoraba que a ambos, opr alguna razón paradójica, les complacía que él los insultara. La agresividad de Maitland colmaba las expectativsa de la pareja, coincidía con lo que ellos pensaban oscuramente de sí mismos.

Aunque no entendiera del todo su propia complacencia, Maitland se había dejado arrastrar por estas pequeñas crueldades. Resuelto ante todo a sobrevivir, explotaría esa vena de crueldad como antes había explotado la compasión y el desprecio que sintiera por sí mismo. Lo que importaba era que él dominase el vagabundo senil y a esa muchacha caprichosa.

(Página 138)

 

Aceptó las reglas del juego de la joven, contento con la libertad que implicaban, con el reconocimiento de que ambos necesitaban evitar todo tipo de compromiso recíproco. Las relaciones que había tenido con Catherine y con su madre, incluso con Helen Fairfax, todas las mil y una transacciones emocionales sobrecargadas de la niñez, habrían sido más tolerables si él hubiera podido pagarlas con una moneda neutral, un dinero contante y sonante que saldara las pesadas cuentas de esas relaciones. Lejos de querer que esta muchacha lo ayudara a escapar de la isla, Maitland estaban utilizándola. Por motivos que nunca había aceptado antes, la necesidad de liberarse del pasado, de los años de la niñez, de su esposa y de sus amigos, con todos sus afectos y exigencias, y de vagabundear para siempre en la ciudad vacía de su propia mente.

(Página 141)

 


Rascacielos (1975):
Sin embargo, alice no tardó en convencerlo que la vida en un rascacielos de lujo tenía cierto atractivo. Siete años mayor que él, había entendido en seguida cuáles serían las necesidades de Laing en los meses posteriores al divorcio. Insistió en la total intimidad. -Es como si estuvieras a solas con el edificio desierto, piénsalo, Robert. -Y había añadido con poca lógica: -Además, está repleto de gente que te conviene conocer.

(Página 13)

 

La rivalidad entre los dueños de los perros y los padres de niños de corta edad, en cierta forma ya había dividido el edificio en dos facciones. Los apartamentos que se encontraban en el medio, entre los pisos de arriba y de abajo -entre el décimo y el treinta, aproximadamente-, constituían un estado neutral. Durante el breve interregno posterior a la muerte del perro, una especie de calma expectante imperó en ese sector intermedio, como si los residentes ya hubiesen comprendido lo que ocurría dentro del edificio.

(Página 31)

 

Las verdaderas necesidades, en cambio, quizás apareciesen más tarde. Cuanto más árida y desprovista de afectos fuera la vida en el rascacielos, más posibilidades había. La eficiencia misma del rascacielos se encargaba de mantener la estructura social que los sustentaba.

(Página 50)

 


Compañia de sueños ilimitada (1979):
Mientras la seguía a través del césped, yo sólo tenía conciencia de la multitud silenciosa que nos observaba desde ambas orillas del río, los jugadores de tenis sentados en la hierba con las raquetas. Las caras de esta gente eran casi hostiles. Bajo aquella extraña luz, el pueblo apacible en que yo había caído tenía una atmósfera decididamente siniestra, como si todos esos suburbanos de aire tan calmo hubieran sido en verdad actores de cine contratados por los estudios para que desempeñaran sus papeles en una sutil conspiración.

(Página 28)

 

Confusamente, la idea de mi muerte colmaba en ellos una profunda necesidad, quizá relacionada con las vidas estériles que llevaban en ese pueblo sofocante: de manera inconsciente, suponían que todo el que cayera entre las garras de Shepperton estaría "muerto".

(Página 39)

 

En muchos aspectos Stark hacía pensar en una mujer rubia y musculosa. Me sentí atraído hacia él, no por algun impulso homosexual que la caída hubiera liberado en mi psique, sino po una intimidad csai fraternal con su cuerpo, los muslos, hombros, brazos, nalgas, como si de niños hubiéramos compartido un dormitorio. Yo era el hermano más joven pero más fuerte, la vara contra la cual Stark siempre tendría que medirse. Podía abrazarlo cuando se me antojara, apretarle las manos contra mis costillas magulladas para comprobar si había tratado de atacarme, probar la mordedura de sus dientes.

(Página 50)

 

Lo llamé por señas en la oscuridad cromada. Anhelaba su juventud. Su olor a miedo me excitaba, sentía el gusto de su sudor en la oscuridad, y veía l blancura nítida de los dientes en la boca perpleja, las palmas pálidas preparadas para golpearme. Lo deseaba, pero por su cuerpo y no por su sexo.

(Página 201)

 


El día de la creación (1987):
-Sanger, dígale a la señorita Matsuoka que enfoque a otro con su cámara.

-No le interesa la vida, doctor. -Cuando vio que yo esperaba que se fuera, Sanger se acercó en seguida-. Como todos los médicos, rechaza lo que no se ajusta a alguna clase de esquema punitivo. Por eso los venera el público.

-Por que no se marcha de Port-la-Nouvelle? Aquí no hay nada para usted.

-Ni tampoco en ninguna otra parte. -Sanger se encogió de hombros, con una de esas exhibiciones de franca desesperación que solía dedicarme, como si de algún modo me pusiera a prueba-. Espero que me envién fondos por télex. Necesito contratar un avión grande para el arroz. La gente no piensa cuánto pesa la beneficencia.

-Entonces deje aquí el arroz. Váyase a Gambia a hacer un documental para los turistas sobre los cocodrilos.

-Eso ya se ha hecho muchas veces. El reino de la naturaleza está agotado; todo el mundo llegó antes, en los años sesenta. Nadie quiere saber cómo es el mundo, sólo desean emoción e imaginación extendidas sobre él como una mullida alfombra. Créame, doctor Mallorry, en estos días se necesitan ideas nuevas. Así como vicios nuevos.

-Lo que usted necesita es un nuevo conjunto de mentiras. -Dije esto sin malicia; de modo inesperado, ese amable impostor me atría. Clavé la pala en el fango que rezumaba entre mis pies-. No debería ser demasiado difícil encontrarlo.

-Muy difícil. -Sanger me tomó del hombro, sin preocuparse por el barro que les salpicaba el traje-. Se equivoca otra vez, doctor. La televisión no miente, construye una nueva verdad. En relidad, la única verdad que nos queda. Esas películas sentimentales que usted desprecia sobre la naturaleza simplemente continúan la domesticación de la naturaleza que empezó cuando derribamos el primer árbol. Ayudan a la gente a reconstruir la naturaleza en una forma que refleje sus verdaderas necesidades.
(Página 73)

 

-La verdad es sólo la mentira que se desea creer -solía decir-. Después de todo, su creación del río ha surgido de un repertorio familiar de tópicos infantiles. Sospecho incluso que su deseo de destruirlo es en realidad una tentativa de destruir la imagen del mundo que da la televisión...

(Página 203)

 


Rushing to paradise (1994):
Too many of the people at Dr Barbara's rallies were tourists, elderly Japanese couples and family groups from Sydnay or Vancouver, for whom an ecological protest meeting was an established part of the holiday street scene, along with the firebreathers, pickpockets and nightclub touts.

(Page 27)

 

Neil, Neil... there's nothing new here. It's the oldest religion there ever was - sheer magnetic egoism. But she's absolutely right, it's just what I expected from her. Still, bacl to work - every fly with a sore foot and every trampled blade of grass is already on its way to Saint-Esprit.

(Page 94)

 

"Of course they did. Who were the first domesticated animals? Women! We domesticated ourselves. But I know women are made of fiercer stuff. We have spirit, passion, fire, or used to. We can be cruel and violent, even more than men. We can be killers, Neil. Be wary of us, very wary..."

(Page 171)

 

"Men exhausted themselves building the world. Like tired children they're always fighting each other, and they can't see how they hurt themselves. It's the women's turn to take over now - we're the only ones with the strength to go on. Think of all-woman cities, Neil, parks and streets filled with women...'

(Page 217)

 


Noches de cocaína (1996):
Cruzar fronteras es mi profesión. Esas franjas de tierra de nadie entre los puestos de control parecen siempre zonas tan prometedoras, colmadas de posibilidades de vidas nuevas, aromas y afectos nuevos. Al mismo tiempo desencadenan un reflejo de desasosiego que nunca he podido reprimir. Mientras los funcionarios de aduanas revuelven mi equipaje, siento como si trataran de abrirme la mente y descubrir un contrabando de sueños y recuerdos prohibidos.

(Página 7)

 


Supercannes (2001):
We train them. They´re our biggest investment. It´s not so much their craft skills as their attitude to an entirely new workplace culture. Eden-Olympia isn´t just another business park. We´re an ideas laboratory for the new millennium.

(Página 16)

 

"There´s nothing racist, by the way. We´re truly multinational - Americans, French, Japanese. Even Russians and east Europeans."

"Black Africa?"

"At the senior level. We´re a melting pot, as the Riviera always has been. The solvent now is talent, not wealtj or glamour.

(Página 19)

 

Nothing. Their affair had been over for months. Sadly, some things are fated to remain mysteries for ever.

(Página 27)

 

´Years ago people took for granted that the future meant more leisure. That´s true for the less skilled and less able, those who aren´t net contributors to society,´

´Such as?´

´Poets, traffic wardens, ecologists...´ Penrose gestured dismissively, and struck my wine glass with his hand. He settled it on the table, embarrassed by his clumsiness, and continues: ´I´m being unfair, but I know you agree with me. For the talented and ambitious the future means work, not play.´

´Depressing. No recreation at all?´

´Only of a special kind. Talk to senior people at Eden-Olympia. They´ve gone beyond leisure. Playing around with balls of various shapes and sizes...´ Penrose tripped over his tongue, and paused to flex his lips. ´That´s something they left behid in childhood. Work is where they find their real fulfilment - running an investment bank, designing an airport, bringing on stream a new family of antibiotics. If their work is satisfying people don´t need leisure in the old-fashioned sense. No one ever asks what Newton or Darwin did to relax, or how Bach spent his weelends. At Eden-Olympia work is the ultimate play, and play the ultimate work.´

(Página 94)

 

...The first religions were forced to deal with barely socialized primates who´d tear each other´s arms off given half a chance. Since they couldn´t rely on self-control they needed ethical taboos to do it for them.´

´So, goodbye to the old morality. What then?´

´Freedom. A giant multinational like Fuji or General Motors sets its own morality. The company defines the rules that govern how they treat your spouse, where you educate your children, the sensible limits to stock-market investment...

(Página 95)

 

...People at Eden-Olympia have no time for getting drunk togetherm for infidelities or rows with the girlfriend, no time for adulterous affairs or coveting their neighbours´wives, no time even for friends. There are no energies to spare for anger, jealousy, racial prejudice and the more mature reflections that follow. There are none of the social tensions that force us to recognize other people´s strengths and weakness, our obligations to them or feelings of dependence. At Eden-Olymia there´s no interplay of any kind, none of the emotional trade-offs that give us our sense of who we are.´

(Página 255)

 

Everything is for sale now - even the human soul has a barcode. We´re driven by bizarre consumer trends, weird surges in the entertainment culture, mass paranoias about new diseases that are really religious eruptions. How to get a grip on all this? We may need to play on deep-rooted masochistic needs built into the human sense of hierarchy. Nazi Germany and the old Soviet Union were Sadeian societes of torturers and willing victims. People no longer need enemies - in this millenium their great dream is to become victims. Only their psychopathies can set them fre...´

(Página 365)