Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Kazuo Ishiguro: Pálida luz en las colinas - Un artista del mundo flotante - Los restos del día - Los Incosolables - When we were orphans


Pálida luz en las colinas (1982):
-Lo de que él y su mujer han votado a partidos diferentes. Hace unos años habría sido impensable.

-De eso no cabe duda.

-Es increíble las cosas que pasan hoy en día. Pero supongo que eso es lo que llamamos democracia. -Ogata-San dio un suspiro-. Todas estas cosas que hemos aprendido con tanto afán de los americanos, no resultan siempre tan byenas.

-No, ciertamente no lo son.

-Mira lo que ocurre. Matrimonios que no votan lo mismo. Cuando uno ya no puede confiar en su esposa paa ese tipo de asuntos, el panorama resulta muy triste.

Jiro siguió leyendo el periódico.

-Sí, es lamentable -dijo.

-Las esposa de hoy en día ya no sienten ningún apego por su familia. Hacen lo que les da la gana y si se les antoja votan a otro partido. Es un ejemplo de cómo van las cosas en Japón. La gente deja a un lado sus obligaciones en nombre de la democracia.


Un artista del mundo flotante (1986):
...Pero esta visto que todos tenemos nuestra propia idea de nosotros mismos, y si bien la modestia del Tortuga le impidió disimular su caracter tímido, no le inhíbio en absoluto a la hora de atribuirse un aire noble e intelectual del que yo no tengo constancia. Ahora bien, para ser justos, no recuerdo a ningún colega que se hiciese un autorretrato con total honrradez. Por muy  fiel y detalladamente que uno quiera plasmar la imagen que de si mismo ve en el espejo, la personalidad que queda representada corresponde pocas veces a la realidad que ven los demas.
(Página 76)

 

-!Que va! Son los hijos. No dan mas que preocupaciones.

Matsuda volvio a suspirar y dijo:

-A veces me dicen que no he sabido disfrutar de la vida porque no me he casado ni he tenido hijos. Pero cuando miro a mi alrededor, me parece que los hijos solo causan problemas.

-No creas que te equivocas.

-Sin embargo, debe ser hermoso pensar que hay unos hijos a quienes dejarles los bienes.

-Así es.

(Página 106)

 

Dicho esto, debo decir que me cuesta comprender como un hombre que se respeta a si mismo puede evitar durante mucho tiempo la responsabilidad de las acciones cometidas. Aunque no sea facil, reconciliarse con los errores que hayamos podido cometer a lo largo de nuestra vida siempre produce satisfaccion y orgullo. Mucho más si se trata de errores que cometimos de buena fe. Lo que de verdad es vergonzoso es no poder o no querer reconocerlos.
(Página 136)


Los restos del día (1989):

Durante estos últimos meses, he sido responsable de una serie de pequeños fallos en el ejercicio de mis deberes. Debo reconocer que todos ellos son bastante triviales. No obstante, comprenderán ustedes que para alguien acostumbrado a no cometer ese tipo de errores la situación resultaba preocupante, por lo que comence a elaborar toda clase de teorísa alarmistas que explicaran su causa. Como suele ocurrir en estos casos, lo más obvio me escapaba a la vista, y fueron mis elucubraciones sobre las repercusiones que podría tener la carta de miss Kenton las que me abrieron los ojos y me hicieron ver la verdad: que todos los pequeños errores que había cometido durante los últimos meses tenían como origen nada más y nada menos que una desacertada planificación de la servidumbre.

(Página 13)

 

-Creo -dijo mistress Mortimer- que ha sufrido un ataque. He visto dos en mi vida, y juraría qye es eso.

Y seguidamente empezó a llorar. Noté que despedía un fuerte y desagradable olor a grasa y carne asada. Me volví y le dije a miss Kenton:

-Es una situación muy dolorosa, pero mi deber es ir abajo.

(Página 111)

 

Miss Kenton seguía esperándome en el vestíbulo, en el mismo lugar desde donde me había llamado. Al verme salir, se encaminó en silencio hacia la escalera con una expresión extrañamente serena. Acto seguido se volvió y me dijo:

-Lo lamento mucho, mister Stevens. Su padre falleció hará aproximadamente unos cuatro minutos.

-Ya.

Se miró las manos y después, levantando de nuevo la mirada, añadió:

-Lo siento mucho, mister Stevens. Quisiera poder decirle algo que le sirviera de consuelo.

-No es necesario, miss Kenton.

-El doctor Meredith todavía no ha llegado. -Durante un momento mantuvo la cabeza gacha, y de pronto soltó un sollozo. Casi al instante recobró la calma y preguntó con voz templada-: ¿Quiere subir a verle?

-Ahora estoy muy ocupado, miss Kenton. Quizá suba dentro de un rato.

-En ese caso, permítame que sea yo quien le cierre los ojos.

-Se lo agradecería mucho, miss Kenton.

Empezó a subir la escalera, pero la detuve y le dije:

-Miss Kenton, no me juzgue mal si no subo a ver a mi padre en el estado en que se encuentra, se lo ruego. Estoy seguro de que a él le gustaría que siguiera con mi trabajo.

(Página 113)

 

-Stevens, hay un asunto que he estado pensando mucho. Sí, mucho. Y he llegado a la siguiente conclusión. Entre la servidumbre de Darlington Hall no podemos tener judíos.

-¿Como dice, señor?

-Es por el bien de la casa y en interés de nuestros huéspedes, Stevens. Tras reflexionarlo mucho, es la conclusión a la que he llegado.

-Muy bien, señor.

(Página 155)

 

-No lo dudo, miss Kenton; sin embargo, no debemos permitir que los sentimientos nos ofusquen la razón. Ahora, debo retirarme.

-Mister Stevens, me parece indignante que esté ahí sentado, hablándome de todo esto, como si estuviésemos haciendo la hoja de pedidos. ¿Me está usted insinuando que hay que despedir a Ruth y a Sarah por el hecho de ser judías?

-Miss Kenton, acabo de explicarle cuál es la situación. Mi señor ya ha tomado una decisión y no hay nada que usted o yo tengamos que discutir al respecto.

(Página 156)

 

-Claro, eso no me impide que haya momentos, momentos muy tristes, en que me digo: ¿Que he hecho con mi vida?, y pienso que habría sido preferible seguir otro camino, que tal vez me hubiese dado una vida mejor. Por ejemplo, pienso en la vida que podría haber llevado con usted, mister Stevens. Y supongo que es en esos momentos cuando me enfado por cualquier cosa y me voy. Pero cuando hago eso, no pasa mucho tiempo hasta que me digo que mi sitio está aquí, junto a mi marido. Después de todo, no se puede hacer retroceder el tiempo. No se puede estar siempre pensando en lo que habría podido ser. Hay que pensar que la vida que uno lleva es tan satisfactoria, o incluso más, que la de los otros, y estar agradecido.

(Página 245)

 


Los Inconsolables (1995):

... Y todo por esa herida. Yo, la musica, no somos para tí mas que concubinas en la que buscar consuelo. Porque siempre volveras a tu amor verdadero. A esa herida! y sabes lo que me pone realmente furiosa? Leo,

me escucha? Que tu herida no tiene nada de especial, nada en absoluto. En esta ciudad, sin ir mas lejos, conozco muchas personas con heridas peores. Y sin embargo siguen adelante, todos ellos, con mucho más coraje que el que tu has tenido en toda tu vida. Ellos siguen con sus vidas. Llegan a ser personas de provecho. Pero tu, Leo, mirate. Siempre volviendo a tu herida. Me estas escuchando? Escuchame, quiero que oigas hasta la última palabra de lo que te digo! Esa herida es todo lo que te queda ahora. Trate de dartelo todo un dia, pero no tenias interes..., y no vas a tenerme otra vez. Como echaste a perder mi vida! Como te odio! Me oyes, Leo? Mirate! En que te has convertido? Bien, escuchame. Ahora te vas a un sitio horrible. A un sitio oscuro y solitario, y no voy a acompañarte. Vete solo! Vete solo con esa pequeña y estupida herida!
(Página 24)


When we were orphans (2000):

I don´t wish to look back at my life when I´m old and see something empty. I want to see something I can be proud of. You see, Christopher, I´m ambitious.

(Page 46)

 

I must confess I tend to walk ir get a cab. I´m rather afraid of London buses. I´m convinced if I get on one, It´ll take me somewhere I don´t want to go, and I´ll spend the rest of the day trying to find my way back.

(Page 66)

 

Well, it´s true, out here, you´re growing up with a lot of different sorts around you. Chinese, French, Germans, Americans, what have you. It´d be no wonder if you grew up a bit of a mongrel.´ He gave a short laugh. Then he went on: ´But that´s no bad thing. You know what I think, Puffin? I think it would be no bad thing if boys like you all grew up with a bit of everything. We might all treat each other a good deal better then. Be less of these wars for one thing. Oh yes. Perhaps one day, all these conflicts will end, and it won´t be because of great statesmen or churches or organisations like this one. It´ll be because people have changed. They´ll be like you, Puffin. More a mixture. So why not become a mongrel? it´s healthy.

(Page 76)

 

Blood is important. But so is household. My father took in an orphan girl and she grew up with us as though she were my sister. I regarded her as such, though I knew always of her origins. When she died, in the cholera epidemic when I was still a young man, I felt as much grief as when my blood sisters passed away.

(Page 194)

 

We discovered that these people, they not only liked the profits very much, they actually wanted the Chinese to be useless. They liked them to be in chaos, drug-addicted, unable to govern themselves properly. That way, the country could be run virtually like a colony, but with none of the usual obligations.

(Page 288)

 

´A young woman? Thirty-one, no children, no marriage. I suppose there is time still. But I´ll have to find the will, you know, to go through all of that again. I´m so tired now, I sometimes think I´ll gladly settle for a quiet life on my own. I could work in a shop somewhere, go to the cinema once a week and not do anyone any harm. Nothing wrong with a life like that.´

´But you won´t settle for that. Doesn´t sound like the Jennifer I know.´

She gave a small laugh. ´But you´ve no idea what it´s like. A woman of my age, trying to find romance in a place like this. Landladies and lodgers whispering about you every time you step outside your room. What I am actually supposed to do? Advertise? Now that would set them all talking, not that I care at all about them.´

(Page 307)