Nikos Kazantzakis: Ascesis
Salvatores dei - Zorba, el griego - Cristo de nuevo crucificado - La última tentación
Ascesis Salvatores dei (1923):
41. Nuestra epoca es así, buena o mala, hermosa o fea, rica o pobre, no la
hemos elegido. Tal es el aire que respiramos, tal es el barro que hemos recibído
en herencia, tales son nuestro pan, nuestro fuego y nuestro espíritu.
(Página 80)
67. Ama al
hombre, pues el es tu mismo.
(Página 83)
68. Ama los
animales y las plantas, pues ellos han sido tu mismo. Ahora te siguen como
colaboradores y servidores fieles.
(Página 83)
Era feliz y
lo sabía. Mientras estamos viviendo una dicha, es raro que lo percibamos. Sólo
cuando ya pasó y volvemos atrás la mirada, comprendemos de pronto -a veces con
sorpresa- cuán felices hemos sido. Pero yo, en esa costa cretense, vivía la
dicha y sabia que era feliz.
(Página 63)
Permanecimos
silenciosos junto al brasero, hasta muy entrada la noche. Compredía yo
nuevamente qué sencilla y frugal cosa es la felicidad: un vaso de vino, una
castaña, un mísero braserillo, el rumor del mar. Nada más. Y sólo se requiere,
para comprender que en eso se halla la felicidad, un corazón igualmente
sencillo y frugal.
(Página 77)
Pero, para
qué te estaré escribiendo estas cosas? Para decirte que ho he echado en olvido
nada de lo que hemos vivido juntos. Para aprovechar también la oportunidad de
expresarte lo que nunca, en razón de nuestro hábito, bueno o malo, de dominar
las emociones, me ha sido posible manifestarte cuando estuvimos uno al lado del
otro.
(Página 89)
Mi vida
corría desviada, y el contacto que yo tenía con los hombres resolvíase apenas
en un monólogo interior. Tan bajo había caído que de tener que elegir entre
enamorarme de una mujer o leer un buen libro sobre el amor, hubiera escogido el
libro.
(Página 97)
-Momento
hubo en que solía decir: "Este es turco; este otro, búlgaro, el de aquí,
griego." Yo cometí en aras de la patria hazañas que te pondrían los pelos
de punta, patrón. Degollé, robé, incendié pueblos, violé mujeres, exterminé
familias. Por que motivo? Por la sencilla razón de que eran búlgaros o turcos.
Qué asco! Vete al infierno, puerco -me digo a menudo de mí mismo reprochándome
todo aquello, puah!-, vete al diablo, so bruto, asnísimo asno!" Ahora, en
cambio, sólo digo: "Este es buena persona, el de más allá un
sinvegüenza." Así sea búlgaro o griego, tanto me da. Es bueno? Es malo?
Esto es lo único que pregunto hoy en día. Y a medida que envejezco, te lo juro
por el pan que como, me parece que comenzaré no preguntar siquiera eso. Sea bueno, sea malo, a todos los
compadezco, se me desgarran las entrañas si veo a un hombre, aunque en
apariencia me interese tanto como el "Preste Juan de las Indias"! Lo
que pienso te lo diré, patrón: este pobre diablo también tiene que comer,
beber, y amar, y morirse de miedo; también el tiene un dios y un diablo que se
ha creado, él también ha de morir y lo pondrán rígido bajo tierra donde se lo
coman los gusanos. (Página 211)
Qué
misterio atroz es el de la vida? Los hombres se unen y se separán como las
hojas que arrastra el viento; en vano quiere la retina guardar una imagen del
rostro, del cuerpo, de los gestos del ser querido: a los pocos años no
recordaréis ya si eran azules o negros sus ojos.
(Página 276)
Cristo de nuevo crucificado (1948):
El pope
Fotis oyó la campana que alegremente replicaba, anunciando que Cristo bajaba a
la tierra para salvar al mundo... Meneó la cabeza, y lanzó un suspiro: "En
vano, Cristo amado, en vano -murmuro-; han pasado dos mil años y los hombres te
siguen crucificando. Cuando naceras, Cristo bendito, sin que seas crucificado,
para vivir entre nosotros por toda la eternidad?
Maria lanzó
un suspiro: "Desgraciada la madre cuyo hijo no sea como los otros...",
pensó, aunque nada dijo.
(Página 72)
Pero la
pobre madre lanzó un grito: -Apiadate de mi, anciano! un profeta? No, No! Si
Dios ha escrito eso, suplico que lo borre! Quiero que sea un hombre como los
demas, que no esté ni por encima ni por debajo de los otros, quiero que sea
como los
demás.
Quiero que tambien él fabrique, como antes su padre, amasaderas, cunas,
carretas, utensilios para las casa y no, como ahora, cruces para crucificar a
los hombres. Deseo que se case con una mujercita hacendosa, de familia
honorable y poseedora de una dote, que le agrade llevar provisiones a su casa, que tenga hijos,
que salgamos todos juntos a pasear los sábados, la abuela, los hijos, los
nietos, y que en la calle la gente nos salude.
(Página 72)
Mateo
recogió prestamente los papeles y quedó cabizbajo. Aun duraba la furia de
Jesús:
-Yo digo
una cosa y vosotros escribís otra... y los que os leen comprenden otra distinta!
Yo digo: cruz, muerte, reino de los cielos, Dios, y que comprendéis? Cada uno
de vosotros pone en cada una de esas palabras sagradas sus pasiones, sus intereses, en suma, lo que le
conviene, y mi palabra desaparece, mi alma se pierde... ya no puedo soportar
esto!
(Página 440)
... Las
mujeres solteras de nuestra aldea entonan una canción muy amarga en primavera,
durante los días enque las aves incuban los huevos. Te la cantaré para que
comprendas mi tristeza:
"Oh,
jóvenes que aún no lucís bigote,
Estoy
cansada de vender y venderme
Sin
encontrar comprador!
Vendo todo
y me vendo a mi misma
Al primero
que se presente!
A quien me
dé un huevo de golonfrina,
Daré mis
labios;
A quien me
dé un huevo de águila,
Daré mi
pecho;
Y a quien
me dé una puñalada,
Daré mi
corazón!"
(Página 490)